Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 1.700 veces en 2013. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 28 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

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Acción No. 44: Propicia un reencuentro

Con frecuencia he creído en la idea de que los amigos son del futuro.  Son personas que llegan a tu vida cuando estás en condiciones de avanzar al siguiente paso y aprender algo que ellos tienen para compartir contigo.  Los amigos que dejas de frecuentar han cumplido su labor de enseñarte lo que tenían que enseñarte y en algunas ocasiones, la separación es inminente porque las experiencias que se vienen a vivir en esta vida pueden encontrarse en caminos diferentes a los que alguna vez nos unió a esos viejos amigos.

Sin embargo, hoy reflexiono sobre el reencuentro con los amigos. ¿Qué significa que un amigo del pasado te busque después de mucho tiempo, y que además te busque específicamente para despedirse de ti? Esa fue la experiencia que tuve en estos días.  Un amigo grato, de esos que conoces en la vida y son difíciles de olvidar, apareció después de un silencio tácito para compartir que tiene una enfermedad que lo alejará de sus seres queridos, sus amigos, y de esta aventura a la que llamamos vida.

Más allá de invadirme de tristeza y dolor, me sentí agradecida y a la vez impresionada por estar en la lista de una persona que me considera lo suficientemente importante en su vida para ser considerada como una amiga cercana de la cual compartir quizá algunos pocos momentos, mientras llega la hora de partir. Sin pensarlo, solo sentirlo, decidí aceptar su llamado y acudir a nuestro reencuentro, el cual no sucederá sino dentro de un par de días.

Quizá esto de los amigos del pasado y el futuro sea solo un punto de vista temporal. Quizá los amigos, todos estén siempre ahí contigo y para ti. Unos más visibles que otros, dependiendo de la perspectiva con que mires tu vida y tu realidad. Ahora no veo a los amigos desde una línea de tiempo cronológica, sino desde una rueda de la fortuna.  Una rueda en la que tus amigos giran a tu alrededor y en el momento que te enfoques en un punto en particular, tendrás la fortuna de encontrarlos de nuevo y retomar la conversación donde la dejaron (por eso es rueda de la fortuna).

Mi invitación para ti es que cambies la perspectiva, busca en tu rueda y permítete tener la fortuna de reencontrarte con ese amigo del tiempo. Comparte un café y dialoga, intercambia recuerdos, anécdotas e historias, como si el tiempo y el espacio, la salud y la enfermedad, la vida y la muerte se unieran para celebrar la oportunidad (quizá la última), de compartir con ese alguien que te estima por ser la magnífica persona que ya eres.

Acción No 43: Mantén cerca tu espiritualidad

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Cualquiera que sea tu creencia religiosa, tu filosofía de vida, tu doctrina para conéctarte contigo mismo y escucharte internamente, asegúrate de mantenerla cerca y tener acceso a esta de forma permanente.

Es fácil perderte en el mundanal ruido; escuchar a las voces externas y  perder de vista el objetivo cuando pasan los días sin conectarte con tu espiritualidad.

Habla con ella con frecuencia.  Permite que te guíe y te indique el mejor camino a tomar cuando la oportunidad  se presente.  Oblígate a estar cerca de ella.  Lee ese libro que tiene las respuestas a tus preguntas existenciales, conversa con esa persona que pone tu vida en perspectiva, saca un tiempo para compartir con tu soledad,  aplica las lecciones que tu espiritualidad insiste en mostrarte en el camino.

Lo más importante, no dejes pasar más de tres días sin escuchar su voz.  De no hacerlo, la conciencia colectiva consumirá tu pensamiento y entonces tendrás que comenzar de nuevo.

Tu espiritualidad es tu gran creación 🙂

Acción No. 42: ¡Comparte felicidad!

Cuando tienes algo emocionante que compartir debes compartirlo!  Es increíble como la buena vibra se esparce y sin pensarlo comienzas a crear una cadena de sonrisas a tu alrededor.  Personas que se entusiasman con lo que compartes, que se alegran por ti y lo mejor, que comparten esta felicidad como propia.

Lo mejor de compartir la felicidad, más allá de contagiar de alegría con tu noticia, es descubrir todas las personas a tu alrededor que te estiman, te aprecian, te quieren, te aman por tus logros, tus éxitos, tu felicidad. 🙂

Solo cuando compartes estos momentos descubres los rostros de amigos, familiares e incluso desconocidos que por instante se unen a ti para celebrar.  Eso es lo que yo llamo un momento de felicidad!

Comparte tu felicidad!  Es una forma más de agradecer a aquellos seres que comparten tu experiencia de vida y son testigos de tu aventura.

Acción No. 41: Descubre la magia de la ciudad

Las ciudades guardan una magia única y especial que las hace diferentes unas de otras. Es increíble descubrir callejones olvidados, encontrar rostros alegres, familias, parejas, enamorados eternos y nuevos que disfrutan de un atardecer cálido, adornado con una brisa que inspira cerrar los ojos por un instante para sentir el abrazo del viento en tu rostro.

Las calles tienen su afán, pero los parques aparecen en medio de los buses y el tráfico para recordarnos que la tranquilidad es un momento que se crea y no un momento olvidado.  Los ancianos escuchan las marimbas, y la combinación armoniosa de instrumentos musicales invitan al baile.  Danzón, baladas, cumbias, cualquier ritmo se convierte en excusa al momento de juntar sus cuerpos. El ruido de la ciudad se opaca cuando la banda decide hacerse escuchar; los abuelos se toman el parque para celebrar, bailar y gozar en frente muchos, prestando solo atención a su pareja y los maravillosos pasos coordinados por la música. Son pocos los jóvenes, contados los adultos y uno que otro niño. Al parecer el baile en calle es solo para los que no les preocupa el “qué dirán”.

El sol se oculta, la brisa persiste en su movimiento y entonces el cielo se pone su traje de noche para acompañar a los danzantes en un rito que solo ocurre en el Parque de la Marimba a partir de las seis de la tarde en Tuxla Gutierrez, México.

Gracias ciudad por esta inolvidable experiencia  🙂

Acción No. 40: Hazte responsable de tu rosa

Me gusta la historia de El Principito, especialmente la parte que habla cuando este cuidaba con detalle una flor que tenía en su planeta por considerarla única.  Solo hasta que salió de su zona y descubrió que había más flores, se dio cuenta que su flor no era única, sino ordinaria.

Y sin embargo, el principito no dejó de cuidar y proteger a su rosa porque se sentía responsable de ella.

Cuida tu rosa. (Lo creas o no todos tenemos una rosa que cuidar, no te parece? ) 😉

Sin importar si es única o hay muchas como ellas, cuídala. Recuérdale lo importante que es para ti.

Cuando estés frente a ella, cambia por un instante la perspectiva y obsérvate.  Notarás que eres un mejor ser solo por el hecho de dar amor y cuidar a alguien desinteresadamente 🙂

 

Acción No.39: Celebra la diferencia

¿Qué tiene de atractivo seguir las mismas conductas sociales de todos los demás? ¿Por qué es tan importante vestir a la moda, visitar los lugares más “fashion”, comer en los restaurantes que están en boca de todos, ver los programas de televisión más “in”?

¿Por qué cuestionamos y juzgamos (a veces severamente) a las personas que se atreven a salirse de los lugares comunes y expresar maneras diferentes de ver la vida? ¿Por qué nos burlamos de aquellos que no visten como las tendencias lo indican, de las personas que no han oído hablar de lugares famosos o restaurantes exquisitos, simplemente porque no es de interés para ellos?

¿Quién estará en el lugar equivocado: aquellos que siguen la masa sin preguntar para dónde va, o aquellos que sin importar las opiniones ajenas se atreven a ser creativos en su forma de ser, vestir, actuar?

La diferencia a simple vista genera desconcierto y a veces incomodidad, pero hay que celebrarla.

Aquellos que se atreven a salir a los parámetros sociales y expresar su ser, son personas que ven el mundo con ojos diferentes y vale la pena tomarse el tiempo de escucharlos para aprender de ellos.

Así que la próxima vez que veas a alguien en la calle vestido, peinado, maquillado de forma “diferente” piensa que tuvo la valentía de hacer lo que muchos quisiéramos hacer pero aún no nos atrevemos a lograr.

En la diferencia encontramos la riqueza para alimentar nuestra sabiduría.

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